Mantenimiento web en Uruguay: la guía completa

Todo el detalle detrás de nuestro servicio de soporte y mantenimiento: qué hace un plan cada mes, qué no cubre, cuándo es un rescate y qué mirar si algo ya se rompió.

El problema casi nunca es técnico. Es que no hay a quién llamar

Cuando un sitio se cae un viernes a las siete de la tarde, el problema técnico suele ser menor. Lo que convierte eso en una semana mala es otra cosa: que el que te hizo la web dejó de contestar, cambió de rubro o se fue del país, y que el proveedor de afuera responde en un huso horario que no es el tuyo.

A esa situación le decimos orfandad técnica y es, de lejos, el motivo por el que más gente llega a esta página. No llegan porque se les rompió algo: llegan porque se les rompió algo y no saben a quién se le reclama. Y mientras eso se averigua —a quién se le pregunta, quién tiene las claves, dónde está alojado— pasan los días en que el sitio no vende.

Hay además un costo anterior a cualquier caída, más chico por día y más grande en el año: el sitio que nadie puede tocar se vuelve mentiroso solo. Un teléfono que ya no atiende, un precio de hace tres años, un servicio que dejaste de prestar. No es desidia: es que cambiar una línea cuesta un correo, un presupuesto y una espera, así que no se cambia. Un plan de soporte existe sobre todo para que eso no pase, y recién después para las emergencias.

Por eso esta página está escrita al revés de como se escriben estas páginas. No arranca con lo que incluye el plan: arranca con dónde termina. Es la única forma de que la cuota mensual signifique algo.

Mantener no es rescatar, y por eso no se cobran igual

Es la confusión más frecuente y la que más vale aclarar antes de hablar de precio. Dos trabajos distintos, con dos formas de cobrar distintas, por una razón honesta: uno es previsible y el otro no se puede estimar sin mirarlo.

Mantenimiento

Es un sitio que hoy funciona y que queremos que siga funcionando. El trabajo es previsible: actualizar, respaldar, vigilar vencimientos, hacer cambios chicos y responder si algo falla. Por eso tiene una cuota fija, que se paga por mes o por año y depende de tu sitio y de lo que necesites.

Rescate

Es un sitio que ya está roto, perdido o sin accesos. El trabajo es impredecible hasta que alguien lo mira: no se sabe qué hay, de quién es ni sobre qué está construido. Por eso empieza con una revisión de diagnóstico que termina en un informe escrito, y la recuperación posterior se cotiza por caso. No entra por la cuota mensual.

La mayoría de los casos que llegan empiezan en la columna derecha y terminan en la izquierda: primero una revisión que ordena qué hay, después lo que haya que arreglar, y recién ahí una cuota mensual que tiene sentido. No vendemos un plan de mantenimiento sobre un sitio que no miramos, porque sería cobrarte una cuota fija por un riesgo desconocido, y el primer mes que aparezca algo grande la conversación se vuelve incómoda para los dos.

  • Qué hace un plan todos los meses

    Ocho cosas concretas. Están ordenadas por una lógica simple: primero lo que evita que el sitio se rompa, después lo que evita que envejezca, y al final lo que pasa cuando algo falla igual.

  • Actualizaciones de la plataforma y de lo que corre encima.

    Y la parte que importa: probadas antes de aplicarlas en el sitio que está vendiendo. Actualizar sin red es la causa más común de que un sitio que venía andando deje de andar un martes a la mañana.

  • Copias de seguridad que alguien probó restaurar.

    Una copia que nunca se restauró no es una copia: es una suposición. Lo que cubre el plan no es «tener backup», que lo ofrece cualquiera, sino haber verificado que de esa copia sale un sitio funcionando.

  • Monitoreo de que el sitio está arriba.

    Para que si se cae nos enteremos nosotros y no un cliente tuyo. Es la diferencia entre un aviso y una queja.

  • Vigilancia de las cosas que se vencen solas.

    El certificado de seguridad, los planes de la plataforma, y sobre todo el dominio, que es lo único de la lista cuyo peor desenlace no se arregla con plata. Incluye revisar que el aviso de renovación llegue a una casilla que alguien lea.

  • Cambios chicos de contenido, sin presupuesto de por medio.

    Un teléfono, un precio, una foto, un texto, un integrante nuevo del equipo. Es la línea que más se usa y la que evita el problema de fondo: cuando pedir un cambio cuesta un correo y una espera, el cambio no se pide y el sitio envejece diciendo cosas que no son ciertas.

  • Revisión de que los formularios siguen llegando.

    Es la falla más silenciosa que existe: el sitio funciona perfecto, el formulario se envía, y los mensajes no llegan a ninguna parte desde hace cinco meses. No hay error, no hay alarma, solo no entra nadie.

  • Respuesta ante emergencias con prioridad.

    Diagnóstico, restauración desde copia si hace falta, y después una explicación de qué pasó y cómo se evita. El compromiso que publicamos es de hasta 48 horas para emergencias de clientes con plan; en la práctica suele resolverse mucho antes.

  • Que las claves y la titularidad sigan estando a tu nombre.

    No es una tarea técnica, es una política: el dominio y las cuentas son de tu empresa, y nosotros figuramos como contacto técnico. Que tu proveedor figure como contacto técnico es normal; que figure como titular no lo es.

Lo que un plan no cubre

Esta es la sección que casi ninguna página de mantenimiento escribe, y es la que evita la peor conversación posible: la del mes cuatro, cuando el cliente pide algo que creía incluido. Preferimos perder el proyecto ahora que la relación después.

  • Rediseñar el sitio. Un plan mantiene lo que hay en buen estado; no lo convierte en otra cosa. Si lo que querés es un sitio nuevo, eso es un proyecto de diseño y tiene su propio presupuesto: está en diseño web.
  • Escribir los contenidos. Publicamos y maquetamos lo que nos pasás, y eso está incluido. Redactar textos, sacar fotos o producir piezas gráficas de forma continua es otro trabajo: para eso está el plan de diseño gráfico mensual.
  • Desarrollar funcionalidad nueva. Agregar un sistema de reservas, una integración con un ERP o una calculadora de envíos no es mantenimiento. Se cotiza aparte, y lo decimos antes y no después.
  • Posicionamiento como servicio. El plan cuida lo técnico que el buscador necesita —que el sitio esté arriba, que cargue, que no tenga enlaces rotos—, pero no es una campaña de contenidos ni una gestión de publicidad. No somos una agencia de marketing y no queremos sonar como una.
  • Recuperar un sitio al que no tenemos acceso. Si no hay claves, si no se sabe dónde está alojado o si el proveedor anterior no contesta, eso es un rescate y empieza por la revisión de diagnóstico. El procedimiento completo está en perdí el acceso a mi página web.
  • Asesoramiento legal, contable o sanitario. No dictaminamos si tu empresa cumple con nada. Lo nuestro es que la parte que vive en la web esté resuelta y la pueda operar tu equipo.

Para sostenerlo, el sitio tiene que vivir en nuestro alojamiento

Lo ponemos en una sección propia y no en la letra chica, porque es una condición real y porque es justamente lo que hace posible el compromiso de respuesta.

Para diagnosticar entramos donde haga falta: hostings ajenos, paneles de terceros, plataformas que no manejamos nosotros. Eso no es problema y es parte de la revisión. Pero sostener un sitio mes a mes sobre una infraestructura que no controlamos es otra cosa: significa que para restaurar una copia, aplicar una actualización o levantar algo caído dependemos de un tercero, de su horario y de su ánimo. En ese escenario el compromiso de respuesta deja de ser nuestro, y preferimos no prometer lo que no podemos cumplir.

La migración del sitio a nuestro alojamiento es parte de la puesta en marcha del plan y no se cobra aparte en un caso normal. Lo que no se toca es la propiedad: el dominio sigue a nombre de tu empresa y nosotros figuramos como contacto técnico, que es lo correcto. Si algún día te vas, te vas con el dominio, con los accesos y con una copia completa del sitio, sin nada retenido.

Y hay casos en los que decimos que no. Si el sitio está armado de una forma que no podemos sostener con responsabilidad, lo decimos con el informe en la mano y explicamos por qué, en vez de cobrar una cuota por algo que vamos a estar apagando todos los meses. Trabajamos sobre WordPress, sobre Shopify y sobre sitios a medida; qué se puede sostener y qué conviene rehacer se decide caso a caso y con argumentos, no con una regla general.

Seis situaciones, y qué se mira en cada una

Si llegaste acá con algo roto y no con la intención de contratar una cuota mensual, esto es para vos. Cada caso tiene su propia página con el diagnóstico paso a paso, escritas para que puedas usarlas aunque no nos contrates y para que puedas controlarnos si nos contratás.

01

El sitio no abre

Error de servidor, pantalla en blanco, «no se puede acceder a este sitio web». Lo primero es saber si el problema es del sitio, del alojamiento, del dominio o de tu propia red, porque cada uno se arregla en un lugar distinto. El árbol de decisión completo está en mi web no abre: qué hacer.

02

El navegador dice que tu sitio no es seguro

Casi siempre es una renovación de certificado que se cayó, no un ataque. Es el caso más barato de todo el cluster y el que más susto da. Si tenés a quién pedírselo, pedíselo y no nos contrates: está explicado en mi web dice «no es seguro».

03

El sitio abre pero tarda una eternidad

No hay error y por eso nadie lo trata como urgente, pero es la falla que más visitas se come en silencio. Antes de pagarle a nadie por «acelerar» tu web conviene medirla en serio: el chequeo gratuito y los umbrales están en por qué mi página web va lenta.

04

No hay accesos, o no hay proveedor

Se perdieron las claves, nadie sabe dónde está alojado, o el que lo hizo dejó de contestar. Es el caso más común de los que llegan y el que más conviene ordenar antes de tocar nada: perdí el acceso a mi página web y el que me hizo la web no contesta.

05

Desapareciste de Google, o nunca apareciste

El sitio funciona y aun así no te encuentran. Las causas van de una línea mal puesta en un archivo de configuración a una penalización, y se diagnostican en un orden determinado: mi sitio no aparece en Google.

06

Nada está roto y hace años que nadie lo toca

El caso más frecuente y el que menos urgencia aparenta. No hay síntoma: hay una deuda que se vence sola. El chequeo de diez minutos que podés hacer vos y el criterio de sostener o rehacer están en hace años que nadie toca mi web. Y si lo que querés saber es cuánto sale, los números están en cuánto cuesta arreglar una página web rota.

Cuidado continuo, respuesta real

Tres razones, y ninguna es técnica. Las tres se reducen a la misma pregunta que ordena todo lo que hacemos: a quién se le reclama y en cuánto se resuelve.

Una empresa responsable, no un contacto

Es el argumento central y es el mismo por el que hacemos las tiendas en una sola plataforma: cuando algo deja de funcionar un sábado, lo que importa no es de quién es la culpa, es a quién se le reclama y en cuánto se resuelve. Con un plan hay una empresa del otro lado. Con un armado de piezas de terceros, esa pregunta no tiene respuesta.

Hora de Montevideo

Somos una empresa uruguaya. Nos escribís por WhatsApp y te contesta alguien que ya conoce tu plataforma, no un ticket que rota entre agentes en otro país y otro huso horario. En una emergencia, la mitad del tiempo perdido no es técnico: es explicarle el caso de cero a alguien nuevo.

Sabemos cuándo no se puede fallar

Si tu negocio vive la temporada de Punta del Este y la costa, entre diciembre y febrero tu sitio recibe en pocas semanas el tráfico de medio año. Y hay un patrón propio del negocio estacional: un sitio que nadie tocó de mayo a octubre acumula meses de actualizaciones que se presentan todas juntas en el peor mes. Lo mismo con las fechas fuertes del comercio uruguayo.

Heredaste un WooCommerce y cada actualización es una ruleta

Es un caso tan frecuente en Uruguay que merece su propio párrafo: la empresa heredó una tienda que alguien armó hace años con una pila de complementos, y hoy nadie sabe qué hace cada uno ni cuál es el que la va a romper la próxima vez.

Hay dos caminos honestos y te decimos cuál te conviene según el caso, no según lo que nos deje más trabajo. El primero es entrar a un plan de soporte para que deje de romperse: se audita qué hace cada complemento, se saca lo que no se usa, se ordenan las copias y se actualiza con red. Sirve cuando la tienda vende bien y el problema es de cuidado, no de arquitectura.

El segundo es migrar a una plataforma operable y dejar de pagar mantenimiento defensivo para siempre. Sirve cuando el costo de sostenerla es recurrente y el equipo igual no puede tocar nada sin ayuda. Las tiendas las hacemos en Shopify, y el motivo es exactamente el de esta página: hay una empresa responsable del otro lado. El camino está en migrar de WooCommerce, y si todavía estás entendiendo qué falla, empezá por por qué mi WooCommerce se rompe.

Mantenemos sitios y tiendas en todo el país

Bioma es una empresa de soporte tecnológico para PYMEs con base en Montevideo y trabajamos con empresas de todo Uruguay: Montevideo, Canelones, Maldonado y Punta del Este, Salto, Paysandú y el resto del interior. Todo el soporte es a distancia, por WhatsApp y por correo, y lo atiende gente que conoce tu plataforma.

Mantenemos sitios institucionales, tiendas en Shopify, sitios a medida y WordPress heredados de otros proveedores. Si tu rubro tiene una estacionalidad marcada conviene mirarla antes de contratar: el negocio de temporada está en Punta del Este, el del agro —con su calendario de zafra y expos— en diseño web para el agro, y el de los institutos —con la matrícula de febrero— en diseño web para institutos.

¿Tu empresa está en Chile? El servicio es el mismo, pero el contexto no: el calendario comercial gira alrededor del Cyber, el dominio .cl tiene reglas propias en NIC Chile y desde diciembre de 2026 el mantenimiento incluye sostener lo que exige la Ley 21.719. Todo eso está en mantenimiento web en Chile.

Hasta dónde llega lo que hacemos

Bioma es una empresa de soporte tecnológico para PYMEs, no una agencia de marketing y no un estudio jurídico. No damos asesoramiento legal, contable ni sanitario y no dictaminamos si tu empresa cumple con alguna normativa. Tampoco intervenimos en conflictos con proveedores anteriores: si hay una disputa por la titularidad de un dominio o por un contrato, eso se resuelve con tu asesoramiento y con el registro que corresponda. Lo nuestro es que la parte que vive en la web esté resuelta, funcione y la pueda operar tu equipo.

En esta página no hay estadísticas de caídas, porcentajes de sitios hackeados ni estudios citados: no tenemos datos propios para sostenerlos y no citamos ajenos sin poder verificarlos. El único número propio que publicamos es el compromiso de respuesta de hasta 48 horas para clientes con plan; el precio depende de cada sitio y te lo pasamos después de mirarlo. La recuperación de un sitio roto se cotiza por caso y por eso no figura con tarifa. El IVA aplica a clientes en Uruguay. Última actualización: 6 de octubre de 2026.

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Dos preguntas más

Mi sitio ya está roto. ¿Eso entra por el plan mensual?

No, y la distinción es importante porque protege a las dos partes. El plan mantiene en buen estado un sitio que hoy funciona, y por eso tiene precio de lista. Un sitio roto, perdido o sin accesos es trabajo impredecible hasta que alguien lo mira: no se sabe qué hay, a nombre de quién está ni sobre qué está construido. Eso empieza con la revisión de diagnóstico y la recuperación posterior se cotiza por caso. Meterlo en una cuota mensual obligaría a inflar la cuota de todos para cubrir lo desconocido de algunos.

¿Conviene el pago mensual o el anual por adelantado?

El anual sale más conveniente por el total y es el que recomendamos si el sitio ya está estabilizado y la relación viene andando. El mensual tiene sentido en dos casos: cuando recién arrancamos y preferís probar sin comprometer el año, y cuando tu negocio es estacional y te resulta más cómodo que el gasto acompañe la facturación. Lo que no cambia según la modalidad es el alcance: los dos planes cubren exactamente lo mismo. Si tu negocio es de temporada, hay un detalle de calendario que conviene mirar: el mejor momento para entrar a un plan es antes de la temporada, no durante.