Las métricas son tres: LCP, que mide cuánto tarda en aparecer el elemento principal, con un umbral recomendado de 2,5 segundos o menos; INP, que mide cuánto tarda el sitio en responder a una interacción, con un umbral de 200 milisegundos o menos; y CLS, que mide cuánto se mueve el contenido mientras carga, con un umbral de 0,1 o menos. INP reemplazó a la métrica anterior de interactividad y pasó a ser una de las tres métricas estables en 2024.
Y acá está el detalle que casi nadie te cuenta y que cambia cómo se leen los informes: el umbral se evalúa en el percentil 75 de las cargas, separando móvil de escritorio. No es el promedio ni la mejor medición: significa que tres de cada cuatro visitas tienen que estar dentro del número. Un promedio lindo puede esconder que una cuarta parte de tu gente espera el doble, y por eso un informe que te muestra un solo puntaje grande y colorido no alcanza para decidir nada.
De ahí también sale por qué conviene desconfiar de la medición única: una prueba simulada mide una carga en condiciones de laboratorio y sirve para encontrar qué arreglar, mientras los datos de visitas reales representan lo que vive tu cliente. Son complementarios y responden preguntas distintas. Fuente: documentación pública de Core Web Vitals de Google en web.dev, consultada el 6 de octubre de 2026 y contrastada con la documentación de Google Search Central sobre experiencia de página.