El primer paso es siempre el mismo: una revisión y diagnóstico por USD 90 + IVA. Entramos a mirar —incluso a paneles y hostings de terceros, con tu autorización—, identificamos qué se rompió, qué se puede recuperar y qué no, y te lo dejamos por escrito en un informe que queda para vos, lo contrates después o no. No es gratis a propósito: un diagnóstico serio lleva trabajo, y regalarlo es la forma más rápida de hacerlo mal. Si al mirar concluimos que tu caso se resuelve con una llamada a tu proveedor de alojamiento, te lo decimos en el informe y ahí termina.
Después hay dos caminos, y la recuperación y la migración se cotizan por caso: no entran por nuestros precios de siempre, porque no son un proyecto de diseño sino un trabajo de recuperación cuyo alcance depende de lo que encontramos. Trabajamos sobre WordPress y sitios a medida. Y hay una condición que decimos de frente y no en la letra chica: para darte soporte continuo después, el sitio tiene que vivir en nuestro alojamiento. Podés recuperarlo con nosotros y quedarte donde estás —eso está bien y lo hacemos—, pero no vamos a vender un compromiso de respuesta sobre una infraestructura que no controlamos.
Última aclaración honesta: hay casos que revisamos y decidimos no tomar. Pasa, y cuando pasa te lo decimos con el informe en la mano y con el detalle de qué haría falta, para que puedas buscar a otro sabiendo exactamente qué pedir. Si tu problema no es que el sitio esté caído sino que el que lo hizo dejó de contestar, la ruta ordenada está en el que me hizo la web no contesta. Y si el sitio abre pero directamente no se encuentra en los buscadores, ese es otro problema con sus propias causas: está en mi sitio no aparece en Google. Lo que cuesta cada camino, en cuánto cuesta arreglar una página web rota.
Si lo que ves no es un error del servidor sino una advertencia de seguridad a pantalla completa —o el aviso permanente de que el sitio «no es seguro»—, ese caso tiene su propia página, con los seis mensajes posibles del navegador y lo que significa cada uno: certificado vencido, mi web dice «no es seguro». Es de los pocos que muchas veces se arreglan en minutos y sin costo.
Hay un caso vecino que no es una caída y conviene no confundir: el del sitio que abre y funciona pero que nadie mantiene desde hace años. No da ningún síntoma, y por eso la deuda se descubre toda junta el día que hay que tocarlo. Está en hace años que nadie toca mi web.
Hay un caso vecino que se confunde seguido con este y se diagnostica distinto: el sitio que abre pero tarda una eternidad. No hay error, así que nadie lo trata como urgente, y es la falla que más visitas se come en silencio. Si tu síntoma es ese y no una caída, el chequeo gratuito y los tres umbrales oficiales con los que podés controlar a quien te cobre están en por qué mi página web va lenta.
Y hay una rama de esta misma página que conviene separar antes de tocar nada: si el sitio abre pero Google o el navegador lo marcan como peligroso, eso no es una caída sino una intrusión, el orden de los primeros pasos cambia por completo y el reloj deja de ser tuyo. Está en web hackeada: qué hacer primero y en qué orden.