Cuánto cuesta arreglar una web rota: lo primero que se paga es saber

Nadie puede cotizarte un arreglo sin haber mirado, y el que te tira un número por teléfono está adivinando o está vendiendo otra cosa. Debajo de «arreglar la web» hay cuatro trabajos distintos con cuatro precios distintos, y el primero cuesta poco justamente porque su producto no es el arreglo: es el diagnóstico escrito con el que vos decidís.

No se cotiza un arreglo. Se cotiza una incertidumbre

Cuando pedís presupuesto para una web nueva, el que cotiza sabe exactamente qué va a hacer: hay una lista de páginas, un alcance y un plazo. Cuando pedís presupuesto para arreglar una web rota, nadie sabe todavía qué hay adentro. Puede ser una casilla mal marcada que se resuelve en diez minutos, o pueden ser cuatro proveedores distintos, un dominio a nombre de alguien que no contesta y una base de datos sin copia. Cotizar eso sin mirar no es generosidad: es una apuesta que después alguien tiene que pagar, y el que la paga siempre es el cliente, en forma de presupuesto inflado por las dudas o de trabajo que se corta por la mitad.

Leer el detalle

Por eso la primera pregunta útil no es «¿cuánto sale?» sino «¿cuánto sale saber cuánto sale?». Esa sí tiene respuesta cerrada, y es la única cifra fija de esta página: la revisión y el diagnóstico cuestan USD 90 + IVA. Termina en un informe escrito que queda para vos, con el estado real del sitio, dónde está alojado, quién figura como titular del dominio, qué se puede recuperar, qué no, y los caminos posibles con su orden de magnitud. Ese informe sirve aunque después el trabajo lo haga otro: está escrito para que puedas pedirle presupuesto a cualquiera sabiendo qué pedir.

Y sí, cobramos por esa revisión, aunque medio mercado la regale. La razón es incómoda pero es honesta: el diagnóstico es el trabajo. Es donde se va el tiempo de alguien que sabe mirar, y donde se toman las decisiones que después ahorran plata. Un diagnóstico gratis no es gratis: se paga en el presupuesto que viene después, o se paga en que no hay diagnóstico y lo que hay es un vendedor mirando el sitio por encima para venderte lo que ya tenía ganas de venderte. Preferimos cobrar noventa dólares y decirte, si es el caso, que tu problema se resuelve solo y no nos necesitás.

Antes de seguir, un atajo que puede ahorrarte los noventa dólares: si tu sitio no abre, el mensaje exacto que muestra el navegador ya te dice bastante, y muchas de las seis caídas posibles tienen una solución que podés intentar vos. Está explicado, sin costo y sin registro, en mi web no abre: qué hacer. Si el problema es que perdiste los accesos, el camino ordenado está en perdí el acceso a mi página web. Leelos primero. Si con eso se resuelve, mejor para todos.

«Arreglar la web» son cuatro trabajos distintos y conviene no mezclarlos

Casi toda la confusión de precios en este rubro sale de meter estas cuatro cosas en la misma bolsa. Son etapas separadas, se deciden en momentos distintos y se pagan distinto. Podés hacer solo la primera y parar ahí.

01

Saber qué pasa — precio cerrado, USD 90 + IVA

Es la única etapa con precio fijo, porque es la única cuyo alcance se conoce de antemano. Revisamos el sitio, el dominio, dónde está alojado, el estado del certificado, qué sistema lo mueve, si hay copias, si hay señales de intrusión y quién figura como titular de cada pieza. Sale un informe escrito con el diagnóstico, qué se recupera y qué no, y los caminos posibles. Es tuyo, y si decidís que el trabajo lo haga otro, te vas con él.

02

Levantarla — se cotiza por caso, y muchas veces es lo más barato del año

Es hacer que el sitio vuelva a abrir tal como estaba. A veces es un trámite y no un trabajo técnico: una cuenta suspendida por una tarjeta vencida se resuelve el mismo día que se regulariza, y ahí lo que se paga es la deuda con el proveedor, no honorarios. Otras veces es revertir una actualización que rompió el sitio, restaurar una copia o reemplazar una pieza incompatible. No publicamos una tarifa porque el rango es enorme y publicar el promedio sería engañarte en las dos direcciones.

03

Recuperarla y mudarla — se cotiza por caso, y no entra por los precios de diseño

Es el trabajo de sacar el sitio de donde está —muchas veces sin todos los accesos, a veces con el proveedor anterior fuera de contacto— y ponerlo en un lugar limpio y controlable. Incluye rescatar contenidos, rehacer lo que no viaja, conservar las direcciones para no perder el posicionamiento y dejar cada pieza a nombre de quien corresponde. Tiene número propio y no entra por USD 390 ni por USD 680: aquellos son proyectos de diseño con alcance conocido; esto es recuperación, y su alcance depende de lo que aparezca al abrir.

04

Que no vuelva a pasar — desde USD 150/mes o USD 850/año + IVA

Es la única de las cuatro que es previsible, y por eso tiene precio publicado. Copias, actualizaciones, vigilancia del certificado y del vencimiento del dominio, y alguien a quien escribirle cuando algo pasa. Acá va la condición que decimos de frente y no en la letra chica: para dar soporte continuo, el sitio tiene que vivir en nuestro alojamiento. Podés recuperarlo con nosotros y quedarte donde estás —lo hacemos y está bien—, pero no vendemos un compromiso de respuesta sobre una infraestructura que no controlamos.

05

Y el quinto, que a veces es el correcto — rehacerla, desde USD 390 + IVA

No es una etapa del rescate, es la alternativa. Una one page o landing desde USD 390 + IVA, un sitio institucional desde USD 680 + IVA, una tienda en Shopify desde USD 815 + IVA. Aparece en la conversación cuando el diagnóstico muestra que sostener lo que hay cuesta más que empezar de nuevo. Ojo con el orden: incluso cuando la decisión es rehacer, primero se recupera, porque el dominio, el correo y el posicionamiento se protegen antes de tocar nada.

Las siete cosas que hacen que un rescate salga barato o caro

Si querés estimar por tu cuenta antes de hablar con nadie, mirá estas siete. Cada una de ellas puede mover el trabajo de una tarde a varias semanas, y las tres primeras lo definen casi todo.

  • 01Si tenés los accesos o no. Es el factor número uno y no se parece a ningún otro, porque cuando faltan accesos el tiempo no lo ponemos nosotros: lo ponen terceros. Con las llaves en la mano, un trabajo puede ser de horas. Sin ellas, empieza un ida y vuelta con registros de dominio y proveedores de alojamiento cuyos plazos no controla nadie.
  • 02Si existe una copia reciente. Con una copia, «restaurar» es una operación. Sin copia, hay que reconstruir a mano lo que se pueda: los textos y las imágenes publicadas casi siempre se rescatan de las versiones que quedaron guardadas en internet, pero lo que vivía solo en la base de datos —pedidos, consultas, usuarios— puede no volver.
  • 03Si el dominio está vigente y a nombre de quién. Un dominio vigente es un problema chico. Un dominio vencido es una carrera contra plazos que fija el registro. Y un dominio a nombre del proveedor anterior es la única situación de esta lista que puede dejar de ser técnica y pasar a ser una conversación entre personas, con o sin abogados.
  • 04Si hubo intrusión. Un sitio comprometido no se «limpia» y listo: hay que entender por dónde entraron, cerrar esa puerta, revisar qué quedó plantado y verificar que no vuelva. Si además el navegador o el buscador marcaron el sitio, hay un trabajo posterior de reputación que lleva su tiempo.
  • 05Cuántas piezas móviles tiene el sitio. No es lo mismo un sitio institucional de ocho páginas que uno con formularios integrados a otros sistemas, medios de pago, reservas o una tienda con pedidos. Cada integración es una pieza que hay que auditar, migrar y volver a probar.
  • 06Si hay que conservar el posicionamiento. Cuando el sitio cambia de lugar o de plataforma, alguien tiene que armar el mapa de redirecciones antes de mover nada. Es trabajo invisible y es lo que separa una mudanza prolija de una que se come el tráfico que tardaste años en juntar.
  • 07Qué tan urgente es. Un sitio que factura y está caído se atiende distinto que uno institucional que puede esperar una semana, y eso está bien que se refleje en el trabajo. Lo que no hacemos es cobrar por el susto: la revisión cuesta lo mismo el martes que el sábado.

Cuándo arreglar sale más caro que rehacer

Esta es la parte que un proveedor que cobra por hora no tiene ningún incentivo en escribir, así que la escribimos nosotros. Hay casos en los que insistir con el sitio que tenés es tirar plata, y se reconocen por estas señales. Ninguna sola alcanza: cuando aparecen tres juntas, la respuesta suele ser rehacer.

Leer el detalle

Uno: el sitio se apoya en piezas que ya nadie mantiene. Un sitio armado con complementos de terceros envejece de una manera particular: no falla todo junto, falla una pieza cuyo autor dejó de actualizarla hace años y de la que dependen otras tres. Reemplazarla obliga a tocar lo que la rodea, y ahí el presupuesto de «arreglo» empieza a parecerse sospechosamente al de un sitio nuevo, con la diferencia de que al final tenés lo mismo que tenías.

Dos: nadie sabe cómo está hecho, y quien lo hizo no está. Un sitio a medida sin documentación y sin su autor es una caja negra: cada cambio empieza con una investigación. Cuando el diagnóstico muestra que entender el sitio va a costar más que reescribirlo, la decisión se toma sola. Si tu caso es este, el camino ordenado para recuperar lo que hay antes de decidir está en el que me hizo la web no contesta.

Tres: el sitio ya no se puede editar sin llamar a alguien. Esta señal no es técnica sino económica, y es la que más caro sale a la larga. Si cambiar un precio, subir una foto o corregir un teléfono requiere presupuesto, el sitio va a quedar desactualizado sí o sí, y un sitio desactualizado deja de traer trabajo mucho antes de romperse. Arreglar la falla del día no arregla eso.

Cuatro: la caída fue el síntoma y no la enfermedad. Un sitio que hace años que nadie toca se va a volver a caer, y cada caída va a costar lo mismo que esta. Cuando el informe muestra que estamos frente a mantenimiento diferido acumulado, la pregunta deja de ser cuánto cuesta levantarlo y pasa a ser cuánto cuesta sostenerlo doce meses. Esa cuenta —la del costo anual completo de tener una web, con los cuatro cajones por los que llega— está desarrollada en cuánto cuesta mantener una web al año. Es la página que conviene leer después de esta.

Y una aclaración que hacemos siempre, aunque juegue en contra: hay casos que revisamos y decidimos no tomar. Pasa, y cuando pasa te lo decimos con el informe en la mano y con el detalle de qué haría falta, para que puedas buscar a otro sabiendo exactamente qué pedir. Es preferible eso a cobrar por empezar algo que no vamos a poder terminar bien.

Lo que no deberías estar pagando en un rescate

El momento en que tu sitio se rompe es, por lejos, el peor momento para tomar decisiones de compra: hay urgencia, hay poca información y hay alguien ofreciendo tranquilidad. Estas son las que más veces vemos.

  • Un presupuesto cerrado de recuperación hecho sin haber entrado al sitio. O está inflado para cubrir lo que no se sabe, o va a cortarse a la mitad con un «esto no estaba incluido». Las dos versiones las pagás vos.
  • Un abono de posicionamiento mientras el sitio está caído o marcado. No hay optimización que sirva sobre un sitio que no abre. Primero se levanta, después se conversa lo demás.
  • Un sitio nuevo antes de haber recuperado el dominio y el correo. Es el error más caro de todos, porque se hace con la mejor intención: sale una web linda apuntando a una dirección que no controlás, y el problema original sigue intacto abajo.
  • Volver a comprar lo que ya tenías. Antes de contratar nada nuevo conviene revisar qué está pago y vigente: alojamiento, licencias, certificados. Aparecen en el resumen de la tarjeta de la empresa, casi siempre como débitos chicos en dólares con nombre en inglés.
  • Un recargo por urgencia sobre el diagnóstico. El trabajo de recuperación puede tener otra prioridad y eso es legítimo. Cobrar más caro por mirar porque estás asustado, no.
  • Nada, absolutamente, a alguien que te pide la contraseña de tu banco, de tu correo personal o de tus redes personales. Ningún proveedor serio necesita eso para recuperar un sitio web. Si te lo piden, ahí termina la conversación.

Cómo se cotiza un rescate en Uruguay

Somos una empresa uruguaya y trabajamos con empresas de todo el país: Montevideo, Canelones, Maldonado, Salto, Paysandú, Colonia. En un rescate, que el proveedor sea local cambia dos cosas concretas y no es una frase de venta. La primera es el dominio: si tu sitio está en un .uy o en un .com.uy, el trámite se hace contra el registro uruguayo, con sus formularios, sus cuatro contactos —titular, administrativo, técnico y de pago— y sus tiempos. La segunda es más simple: se puede hablar por teléfono, en el mismo huso horario, con alguien que entiende el contexto sin traducción.

Leer el detalle

Sobre los precios de esta página: son nuestros y son los únicos números que publicamos. Todo lo que sale del bolsillo hacia terceros —alojamiento, plataformas, licencias, comisiones— no lo publicamos, porque no lo fijamos nosotros y cambia según el proveedor y el plan; qué costos recurrentes tiene una web y cómo verificarlos vos mismo está explicado en cuánto cuesta mantener una web al año. La única excepción es el valor oficial del dominio, que lo fija el registro, y está citado con su fuente en cuánto cuesta una página web en Uruguay. El IVA aplica a clientes en Uruguay.

Trabajamos sobre WordPress y sitios a medida, y cuando el camino es rehacer, sobre nuestro sistema para sitios institucionales y sobre Shopify para tiendas. La lógica es siempre la misma y es la que nos importa: que después del rescate el sitio lo pueda operar tu equipo. Un sitio recuperado que sigue dependiendo de una sola persona para cambiar un texto no está rescatado del todo: está en la misma situación que lo trajo hasta acá.

Escribinos cualquier día y a cualquier hora. No prometemos un tiempo de respuesta —sería fácil escribirlo y difícil sostenerlo—, pero sí prometemos que lo leemos y te contestamos apenas lo vemos. Y si tu caso se resuelve solo con lo que está escrito en estas páginas, decínoslo: nos sirve para escribirlas mejor.

Hay un caso que conviene separar de los demás porque es el que más seguido se cobra de más: el sitio que solo va lento. Antes de pedir un presupuesto para «optimizar», medilo gratis y anotá los tres números, porque sin línea de base nadie puede demostrarte que mejoró. El chequeo y los umbrales están en por qué mi página web va lenta, y ahí también está el caso en que te recomendamos no contratarnos.

Te contesta alguien en hora de Montevideo

Empezá por saber qué tenés roto.

Mandanos la dirección de tu sitio, qué ves cuando lo abrís y si tu correo con dominio propio sigue funcionando. Con eso ya podemos decirte si tu caso necesita la revisión o si se resuelve con algo que está escrito acá y no te cuesta nada. Escribinos cualquier día y a cualquier hora: te respondemos apenas lo vemos.

  • Sin compromiso
  • Te respondemos por WhatsApp
  • Si no te conviene contratar, te lo decimos

Empezá por acá

¿Tenés los accesos?
Prefiero el formulario completo

Preguntas sobre el costo de un rescate

¿Cuánto sale arreglar una página web en Uruguay?

Depende de cuál de los cuatro trabajos necesites, y por eso el único precio cerrado que publicamos es el del primero: la revisión y el diagnóstico cuestan USD 90 + IVA y terminan en un informe escrito que queda para vos. Levantar el sitio, recuperarlo o migrarlo se cotiza por caso, porque el rango va desde un trámite administrativo que se resuelve el mismo día hasta una recuperación sin accesos que depende de plazos de terceros. Cualquiera que te dé un número por teléfono, sin haber mirado, está adivinando.

¿Por qué cobran el diagnóstico si otros lo hacen gratis?

Porque el diagnóstico es el trabajo: es donde se va el tiempo de alguien que sabe mirar y donde se toman las decisiones que después ahorran plata. Un diagnóstico gratis se paga de dos maneras: dentro del presupuesto que viene después, o en que no hay diagnóstico real sino un vistazo por encima orientado a venderte algo. Cobrando USD 90 + IVA podemos decirte, si es el caso, que tu problema se resuelve solo y que no nos necesitás. El informe es tuyo aunque el trabajo lo termine haciendo otro.

¿Conviene arreglar la web que tengo o hacer una nueva?

Se decide con el informe delante, no con el susto. Hay cuatro señales que empujan a rehacer: que el sitio se apoye en piezas que ya nadie mantiene, que nadie sepa cómo está hecho y su autor no esté, que no se pueda editar sin llamar a alguien, y que la caída sea un síntoma de años sin mantenimiento. Ninguna sola alcanza; cuando aparecen tres juntas, rehacer suele salir más barato. Y hay un orden que no cambia: aunque la decisión sea rehacer, primero se recupera, porque el dominio, el correo y el posicionamiento se protegen antes de tocar nada.

¿Qué incluye la revisión de USD 90?

Revisamos el sitio y su entorno: dónde está alojado, en qué estado está el dominio y quién figura como titular, el certificado de seguridad, qué sistema mueve el sitio, si hay copias, si hay señales de intrusión y qué piezas dependen de terceros. Con eso armamos un informe escrito con el diagnóstico, qué se puede recuperar y qué no, y los caminos posibles con su orden de magnitud. No incluye la reparación: incluye saber qué hay que reparar, cuánto pesa cada cosa y en qué orden conviene hacerlo.

Mi web está hackeada, ¿cuánto cuesta limpiarla?

Se cotiza por caso y no publicamos tarifa, porque los casos son muy distintos entre sí. Lo que sí podemos decirte es qué cambia el precio: si hay copia limpia anterior a la intrusión, si se puede identificar por dónde entraron, cuántas piezas de terceros hay que auditar, y si el sitio quedó marcado por el navegador o por el buscador —eso agrega un trabajo posterior que lleva su tiempo—. Un sitio comprometido no se «limpia y listo»: si no se cierra la puerta de entrada, vuelve a pasar, y ese segundo episodio cuesta igual que el primero.

¿Se puede recuperar el sitio si no tengo ningún acceso?

En muchos casos sí, y es parte de lo que resuelve la revisión, pero es el factor que más encarece y más demora un rescate, porque el tiempo lo ponen terceros: registros de dominio y proveedores de alojamiento con sus propios plazos y requisitos. Hay dos pistas que las tenés vos y valen oro: los cargos de la tarjeta de la empresa —el alojamiento suele aparecer como un débito chico en dólares— y las casillas de correo donde llegaron los avisos. El camino completo está en perdí el acceso a mi página web.

¿Cuánto tardan en arreglar un sitio caído?

No publicamos plazos porque sería un número inventado: una suspensión por falta de pago se resuelve el mismo día que se regulariza, un error de programa con copia disponible puede ser cuestión de horas, un dominio vencido depende de los plazos del registro y una recuperación sin accesos puede llevar semanas. Lo que sí comprometemos es el primer paso: la revisión termina en un informe escrito con el diagnóstico y con los plazos realistas de tu caso, y a partir de ahí sabés contra qué calendario estás jugando.

¿Después del rescate tengo que quedarme con ustedes?

No. Podés recuperar el sitio con nosotros y quedarte donde estás, y el informe está escrito para que te sirva incluso si el trabajo lo continúa otro. La única condición, que decimos de frente, es para el soporte continuo: para poder comprometernos a responder, el sitio tiene que vivir en nuestro alojamiento, porque no vendemos un compromiso sobre una infraestructura que no controlamos. Y todo lo que sea tuyo queda a tu nombre: el dominio, sobre todo. Que tu proveedor figure como contacto técnico está bien; como titular, no.

Hasta dónde llega lo que hacemos

Bioma es una empresa de soporte tecnológico para PYMEs que hace rescate técnico. No somos estudio jurídico y no intervenimos en disputas de titularidad: si tu caso terminó en un conflicto con un proveedor, lo que hacemos es dejar el estado técnico documentado por escrito para que lo use tu abogado. Tampoco hacemos peritajes forenses ni determinamos responsabilidades. Y no le pedimos a nadie contraseñas de su banco, de su correo personal ni de sus redes personales para recuperar un sitio.

Leer el detalle

En esta página no hay precios de mercado, promedios del rubro ni plazos de reparación: no tenemos datos propios para sostenerlos y en una página sobre plata inventarlos sería exactamente lo que criticamos. Las únicas cifras son nuestros precios, y son los mismos que figuran en el resto del sitio. Lo que se cotiza por caso se dice así, sin rango orientativo, porque un rango inventado es peor que no tener número. Última actualización: 2 de setiembre de 2026.