El inventario: dónde estás pidiendo datos
Qué pide la ley: que sepas qué datos tratás, para qué y con quién los compartís. Suena a papeleo, pero es el punto del que dependen los otros siete: no podés declarar, borrar ni proteger lo que no sabés que tenés.
Cómo se ve bien hecho: una lista corta —cabe en una planilla— con cada lugar del sitio donde entra un dato: formulario de contacto, cotizador, suscripción al newsletter, chat, comentarios, cuenta de cliente y checkout si vendés online, el botón de WhatsApp, los formularios de postulación si publicás empleos. Al lado de cada uno: qué campos pide, para qué se usan, dónde caen y cuánto tiempo se guardan.
Qué hacer esta semana: abrí tu sitio como si fueras un visitante y anotá cada campo que te pide algo. Vas a encontrar por lo menos uno que no sabías que existía —un formulario viejo de una campaña, una landing que quedó publicada— y probablemente alguno que hoy no lee nadie. Lo que no usás, se saca. Guardar datos "por si acaso" dejó de ser gratis.