Qué necesito para tener mi página web: la lista completa

Son seis piezas, no una: dominio, alojamiento, sistema de edición, contenidos, medios de cobro y alguien que la opere. Acá está qué es cada una, cuál podés dejar para después y —lo que casi nadie te dice— a nombre de quién tiene que quedar.

La lista que te dan es de compras. La que importa es de propiedad

Cuando preguntás qué necesitás para tener una página web, casi siempre te contestan con una lista de cosas para comprar: un dominio, un hosting, un diseño. La lista no está mal. Está incompleta, y le falta justo la parte que decide cómo te va a ir en los próximos tres años.

Una página web no es un producto que se compra una vez y queda. Es un conjunto de piezas separadas, con proveedores distintos, facturas distintas, vencimientos distintos y —esto es lo importante— titulares distintos. El dominio lo registra alguien. El alojamiento lo paga alguien con alguna tarjeta. El panel de edición tiene un usuario administrador que pertenece a alguien. El correo corporativo está dentro de la cuenta de alguien. Cuando ese “alguien” es siempre la misma persona y no sos vos, tenés un sitio que funciona y no tenés nada.

No pasa por mala fe. Pasa porque, al arrancar, todo el mundo quiere sacarse el trámite de encima: el proveedor ofrece “yo te lo gestiono” y el cliente acepta agradecido, porque efectivamente es más rápido. El costo aparece años después, siempre en el peor momento: cuando querés cambiar de proveedor, cuando el proveedor deja de responder, o cuando algo vence y nadie recibió el aviso porque el correo de notificación no es el tuyo.

Por eso esta lista está ordenada distinto. De cada pieza vas a leer qué es, para qué sirve, si la necesitás desde el primer día y a nombre de quién tiene que quedar. Sirve igual si nos contratás a nosotros o a cualquier otro estudio: son las mismas seis preguntas, y hacerlas antes de firmar cuesta cinco minutos.

Qué es cada cosa y a nombre de quién queda

Las primeras cuatro las necesitás siempre. La quinta solo si vas a cobrar por el sitio. La sexta no la pone nadie en la lista y es la que decide si tu web sigue viva dentro de un año.

01

El dominio

Es tu dirección: tuempresa.com.uy o tuempresa.com. Se alquila por período, no se compra para siempre, y hay que renovarlo. Es la única pieza de toda la lista que no tiene reemplazo: el diseño se rehace, el alojamiento se cambia de un día para el otro, pero si perdés el dominio perdés la dirección que tus clientes escriben, los enlaces que otros sitios te hicieron y el posicionamiento que juntaste. A nombre de quién: de tu empresa, sin excepciones y sin discusión. Es la pieza donde “yo te lo registro con mi cuenta” se paga más caro. Cómo funciona el trámite en Uruguay está más abajo.

02

El alojamiento, o la plataforma

Es el lugar donde viven los archivos de tu sitio y lo que hace que esté prendido las veinticuatro horas. Hay dos caminos y conviene saber en cuál estás: o contratás un hosting —un servidor donde se instala tu sitio— o usás una plataforma que ya incluye el alojamiento en su abono, como es el caso de una tienda en Shopify. No es lo mismo y se factura distinto. A nombre de quién: la cuenta va a nombre de tu empresa y con un correo tuyo, aunque la administremos nosotros. Si mañana te vas, no tenés que pedirle permiso a nadie para entrar a tu propio servidor.

03

El sistema con el que se edita

Es el panel desde donde se cambia un texto, un precio o una foto sin tocar código. Acá está la pregunta que más define tu vida futura y que casi nadie hace al pedir presupuesto: «¿voy a poder cambiar un precio yo mismo, o te lo tengo que pedir?». Hacela literal, con esas palabras. La respuesta divide en dos el mercado de las webs. A nombre de quién: el usuario administrador tiene que ser de tu empresa, y cada persona de tu equipo con su propio acceso. Un panel donde el único administrador es el proveedor es un panel que no tenés.

04

Los contenidos

Textos, fotos, el logo en archivo original y los datos de tu empresa. Es la única pieza de la lista que no se puede comprar hecha: o la escribís vos, o la escribimos nosotros entrevistándote, pero no existe de antemano. También es la que más proyectos atrasa, y por lejos. Si querés el detalle de cuánto plazo cuesta cada tramo, está en cuánto tarda hacer una página web. A nombre de quién: tuyo, y conviene que quede por escrito en el presupuesto, incluidas las fotos si las produce un tercero.

05

Los medios de cobro y los envíos

Solo si vas a vender desde el sitio. Cada medio de pago es un alta aparte, con su verificación, sus datos de empresa y sus tiempos, y esos tiempos los fija el tercero: no los maneja tu diseñador ni los manejamos nosotros. Lo mismo con los envíos. Es la parte del proyecto que más depende de gestiones que no controla nadie del equipo, así que se arranca temprano. Los costos reales de este bloque están en cuánto cuesta una tienda online en Uruguay. A nombre de quién: de tu empresa, obviamente, porque ahí cae la plata; el punto es que también el usuario del panel de cada medio de pago sea tuyo.

06

Alguien que la opere

La pieza que no aparece en ninguna lista y la que separa los sitios vivos de los sitios abandonados. No hace falta un puesto nuevo ni una persona técnica: hace falta una persona de tu equipo con el acceso, capacitada, y quince minutos por mes. Si nadie tiene ese rol asignado, tu web va a mostrar los precios del día del lanzamiento hasta que alguien se queje. A nombre de quién: es interno, y es la decisión más barata de toda esta página. Decidila antes de lanzar, no seis meses después.

Lo que necesitás para salir y lo que puede esperar

La mayoría de los proyectos que nunca se publican no se traban por falta de plata: se traban por querer salir con todo. Esta es la línea que usamos para separar.

Sin esto no salís

El dominio y el alojamiento, a tu nombre. Una página que conteste con claridad qué hacés, para quién y cómo te contactan —esas tres, en ese orden—. Los datos de tu empresa verificados hoy, no de memoria: teléfono que suena, dirección correcta, horarios reales. Fotos propias, aunque sean pocas. Un correo con tu dominio, porque cotizar desde una casilla gratuita te cuesta credibilidad justo en el momento de la decisión. Y una forma de contacto que alguien atienda: un formulario que cae en una casilla que nadie mira es peor que no tenerlo.

Esto puede esperar

El blog, hasta que tengas decidido quién escribe y cada cuánto. La versión en inglés, hasta que tengas un cliente del exterior de verdad. La tienda, si hoy vendés bien por mensaje y todavía no sabés qué catálogo vas a cargar. El área de clientes, las integraciones con sistemas internos y el chatbot. Ninguna de esas cosas está mal; el problema es sumarlas antes de tener la base, porque cada una agrega decisiones, plazo y precio a un proyecto que todavía no salió. Se agregan después y sin rehacer nada, siempre que la base esté bien armada.

El paquete de datos que te vamos a pedir

Esto no es material creativo: son datos duros de la empresa, los pide cualquier estudio y juntarlos te lleva una tarde. Tenerlos antes de la primera reunión te ahorra la mitad de los mails del proyecto.

  • 01Razón social, nombre comercial y RUT. El nombre completo tal como factura la empresa, que muchas veces no es el nombre con el que la conocen los clientes. Los dos van al sitio, en lugares distintos.
  • 02Dirección, teléfono y horarios, verificados hoy. Llamá al número antes de mandarlo. El error más frecuente que encontramos al auditar sitios uruguayos no es de diseño: es un teléfono que ya no existe o un horario que cambió hace dos años y nadie actualizó.
  • 03El correo donde querés recibir las consultas, y quién lo mira. Este dato parece administrativo y es comercial: define adónde cae tu próxima venta.
  • 04Los datos del titular del dominio: CI o RUT. Si el dominio se registra o se transfiere en el registro uruguayo, esto se pide de forma obligatoria. Conviene tenerlo definido antes, porque es el momento exacto en el que se decide de quién es tu dirección.
  • 05Las cuentas de redes que existan de verdad, con su enlace exacto. Solo las que están activas: enlazar un perfil abandonado desde la web es peor que no enlazar nada.
  • 06Si vendés: condiciones de envío, cambios y devoluciones. Escritas, aunque sea en un mensaje suelto. Es la información que más consultas evita y la que casi ninguna tienda chica tiene redactada antes de empezar.
  • 07Los accesos que ya tengas, si hay algo publicado: dominio, alojamiento, correo, panel. Y una aclaración que hacemos siempre: ningún proveedor serio te va a pedir la contraseña de tu banco, de tu correo personal ni de tus redes personales para hacerte una web. Si te la piden, ahí termina la conversación.

Lo que no necesitás, aunque te lo van a ofrecer

Escribimos esta lista sabiendo que nos saca trabajo de encima. La escribimos igual, porque la mitad de los presupuestos inflados del rubro se arman con estas siete cosas.

  • Una app. Casi ninguna PYME uruguaya necesita una aplicación propia, y la razón es simple: una app hay que descargarla, y para que alguien la descargue tenés que darle un motivo para volver muchas veces. Si tu cliente te compra tres veces por año, ese motivo no existe.
  • Un blog, si nadie va a escribir. Un blog con tres notas del año pasado comunica exactamente lo contrario de lo que buscabas. Se agrega el día que haya alguien con el tiempo asignado, no antes.
  • Veinte secciones. El número de secciones distintas es la variable que más mueve el precio y el plazo. Una empresa de servicios se explica bien en cinco. Sumar páginas para “verse más grande” agrega costo y le esconde al visitante lo que estaba buscando.
  • Un CRM el primer día. Si todavía no tenés un flujo de consultas que se te escape de las manos, el sistema para administrarlas no resuelve nada. Primero el problema, después la herramienta.
  • Un chatbot antes de tener las respuestas escritas. Un asistente automático es tan bueno como la información que le cargaste. Si esa información no existe todavía en ningún lado, lo que estás automatizando es una respuesta mala, más rápido.
  • El plan de alojamiento más caro. El alojamiento se dimensiona por lo que tu sitio efectivamente recibe, y un sitio institucional nuevo no recibe mucho al principio. Se empieza chico y se agranda cuando el tráfico lo pide, que es un problema bueno de tener.
  • Rehacer el logo para poder lanzar. Si tu marca necesita una vuelta, es una conversación válida y la damos. Lo que no corresponde es que sea un requisito para publicar: son dos proyectos distintos y encadenarlos es la forma más común de que ninguno de los dos salga.

El dominio en Uruguay: por qué acá no es un trámite de tarjeta

Acá hay una diferencia local concreta que conviene entender antes de elegir tu dirección. Un .com se compra en cinco minutos en un registrador internacional, con tarjeta, y el “titular” termina siendo simplemente quien abrió esa cuenta. Un .com.uy funciona distinto: según la documentación pública del registro uruguayo, el dominio .uy lo administra el SeCIU de la Universidad de la República, y la administración del subdominio .com.uy está subdelegada en Antel.

Lo interesante para vos no es la estructura institucional, sino lo que el formulario pide: cuatro contactos distintos —titular, administrativo, técnico y de pago—, y los datos del titular incluyen cédula de identidad o RUT. Además, a cada titular se le asigna un identificador propio, el nic-handle, con el formato xxxxx-UYNIC. Fuente: documentación de registro de nic.uy, consultada el 20 de agosto de 2026; los requisitos los define ese organismo y pueden cambiar.

La consecuencia práctica es la mejor noticia de esta página: el trámite uruguayo te obliga a decidir explícitamente quién es el titular, con un documento detrás. Que el contacto técnico sea tu proveedor es normal y está bien —es quien va a tocar la configuración—. Que el titular sea tu proveedor no es normal, aunque sea comodísimo el día del alta. Si hoy no sabés cuál de los cuatro sos vos, esa es la pregunta con la que conviene empezar cualquier proyecto nuevo.

¿Cuál te conviene? Si vendés al mercado interno, el .com.uy dice de dónde sos y eso pesa: para un cliente uruguayo es una señal de que hay una empresa local del otro lado. Si exportás o apuntás a la región, el .com es más neutro. Muchas empresas tienen los dos y hacen que uno lleve al otro, que es una decisión barata y sin contras. Somos un estudio uruguayo con base en Montevideo y trabajo en Canelones, Maldonado, Salto, Paysandú y el interior: mismo huso horario y factura local, que para estas gestiones importa más de lo que parece.

La web que armaste sin ser dueño de ninguna de sus partes

El escenario más común de todos no es el de la empresa que eligió mal: es el de la que nunca eligió. El dominio quedó a nombre del que lo registró. El alojamiento se paga con la tarjeta del proveedor y se refactura. El panel tiene un solo administrador, que no sos vos. El correo está adentro del mismo paquete. Ninguna de esas decisiones se tomó: se acumularon.

Y funciona. Funciona perfecto, mientras el proveedor conteste. El problema es que ese arreglo tiene un supuesto escondido —que la relación va a durar para siempre y en buenos términos— y ese supuesto se rompe por motivos que no tienen nada que ver con una pelea: alguien cambia de rubro, se muda, cierra, se enferma, o simplemente crece y tus mails pasan a ser los últimos de la lista. Si te está pasando ahora, la salida ordenada está en el que me hizo la web no contesta; si ya perdiste los accesos, en perdí el acceso a mi página web.

Nuestra posición no tiene matices y la escribimos acá para que puedas exigírsela a cualquiera, no solo a nosotros: el dominio y el alojamiento van a nombre de tu empresa, cada persona de tu equipo tiene su propio usuario en el panel, y si algún día te querés ir, te vas con todo y sin pedir permiso. No es generosidad ni es una política de atención al cliente. Es lo que hace que una web sea un activo tuyo y no un servicio alquilado que se apaga cuando dejás de pagarle a alguien.

De ahí viene lo que llamamos presencia digital operable, que es la única cosa que nos gusta repetir: un sitio que tu equipo puede cambiar sin depender de un programador. Si querés ver cómo se traduce eso en un proyecto concreto, está en diseño web en Uruguay; si lo que estás juntando ahora son números, en cuánto cuesta una página web en Uruguay y en cuánto cuesta mantenerla al año. Y si todavía no tenés claro si te hace falta una web o te alcanza con las redes, empezá por página web o solo Instagram.

Preguntas sobre qué hace falta

¿Qué necesito para tener una página web?

Cuatro cosas siempre: un dominio (tu dirección), un alojamiento o una plataforma donde viva el sitio, un sistema para editarlo sin tocar código y los contenidos —textos, fotos, logo y datos de tu empresa—. Una quinta si vas a cobrar desde el sitio: los medios de pago y envíos, que son altas aparte con sus propios tiempos. Y una sexta que no figura en ninguna lista y decide si tu web sigue viva: una persona de tu equipo con el acceso y quince minutos por mes.

¿El dominio y el alojamiento los compro yo o los compran ustedes?

Los gestionamos nosotros para que no pierdas la tarde en el trámite, pero las cuentas quedan a nombre de tu empresa y con un correo tuyo. Es una diferencia que parece administrativa y no lo es: si el día de mañana querés cambiar de proveedor, la cuenta ya es tuya y no tenés que pedirle permiso a nadie. Se factura aparte del diseño porque es un servicio de terceros que se renueva todos los años.

Ya tengo un dominio comprado, ¿lo puedo usar?

Sí, y casi siempre conviene: cambiar de dirección tiene un costo de posicionamiento que se puede administrar pero no evitar. Lo que hay que averiguar antes es una sola cosa, y es la que más demoras causa: quién figura como titular y cuándo vence. Si el titular es un proveedor anterior o no lo sabés, resolvelo antes de arrancar el proyecto y no en la semana del lanzamiento.

¿Me conviene un .com.uy o un .com?

Si le vendés al mercado uruguayo, el .com.uy comunica que hay una empresa local del otro lado y eso pesa en la decisión de compra. Si exportás o apuntás a la región, el .com es más neutro. Muchas empresas registran los dos y hacen que uno redirija al otro. Ojo con una diferencia de trámite: el registro uruguayo pide datos del titular con cédula o RUT, así que es el momento en que se define de quién es tu dirección.

¿Necesito tener empresa formalizada para tener una web?

Para publicar un sitio, no. Para cobrar en línea, sí vas a necesitar los datos de una actividad formal, porque los medios de pago los piden en el alta. Y para registrar el dominio a nombre de la empresa hace falta el RUT; si todavía no lo tenés, puede registrarse a nombre de una persona con su cédula. No damos asesoramiento contable ni jurídico sobre cómo formalizarte: eso lo consultás con tu contador, y es una conversación que conviene tener antes de armar la tienda.

No tengo fotos ni textos todavía, ¿puedo arrancar igual?

Podés, siempre que se decida quién los hace y cuándo antes de empezar. Lo que no funciona es el punto intermedio: asumir que van a aparecer solos. Los textos los podemos escribir nosotros, cotizado aparte porque es trabajo de entrevista y redacción. Las fotos propias son la variable que más conviene resolver temprano, porque una producción tiene su propio calendario. Lo que sí desaconsejamos es publicar con fotos de banco de imágenes: en un mercado chico como el uruguayo, se nota.

¿Qué pasa si mañana me quiero ir con otro proveedor?

Te vas con todo, y esa es exactamente la razón por la que insistimos con que las cuentas estén a tu nombre desde el primer día. Te llevás el dominio, el alojamiento, los contenidos y los accesos. La pregunta conviene hacerla en el momento de cotizar, no cuando ya te querés ir: «si me voy, ¿qué me llevo y qué queda con vos?». Es la pregunta más incómoda que le podés hacer a un proveedor y la que mejor te dice con quién estás hablando.

¿Necesito correo con mi dominio o alcanza con una casilla gratuita?

Alcanza técnicamente y no alcanza comercialmente. Mandar un presupuesto desde una casilla gratuita te resta credibilidad justo en el momento en que la persona está decidiendo, y en ventas a empresas o al Estado pesa todavía más. Es un servicio aparte, con su propio abono, y conviene contratarlo junto con el dominio. Un detalle que casi nadie mira: el correo corporativo es donde llegan los avisos de vencimiento de todo lo demás, así que si no es tuyo, los avisos tampoco.

Hasta dónde llega lo que hacemos

Bioma es un estudio de diseño digital: no somos estudio jurídico ni contable. No asesoramos sobre cómo formalizar tu empresa, sobre el registro de tu marca ni sobre obligaciones fiscales, y no dictaminamos si tu negocio cumple con alguna norma. Lo nuestro es que la parte que vive en la web esté resuelta y la pueda operar tu equipo: el sitio, la tienda, los accesos a tu nombre y la capacitación para que puedas cambiar lo que necesites sin llamarnos.

Los datos sobre el registro de dominios uruguayos están tomados de la documentación pública del NIC uruguayo, consultada el 20 de agosto de 2026, y los procedimientos los define ese organismo, no nosotros: verificalos ahí antes de un trámite. No publicamos precios de alojamiento ni de plataformas de terceros, porque cambian y un número desactualizado en una página de referencia hace más daño que su ausencia; el valor oficial del alta de un dominio .uy es la excepción y está citado con su fuente en la página de precios. Los únicos precios de esta página son los nuestros. Última actualización: 20 de agosto de 2026.

¿Tenés algunas piezas y otras no? Contanos cuáles.

Escribinos qué tenés hoy —aunque sea un dominio suelto y un Instagram— y te devolvemos qué falta, en qué orden conviene resolverlo y cuánto sale. Sin pedirte que decidas nada en la primera conversación. Escribinos cualquier día y a cualquier hora: te respondemos apenas lo vemos.

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